Download Aristóteles, Acerca del cielo. Meteorológicos.pdf PDF

TitleAristóteles, Acerca del cielo. Meteorológicos.pdf
File Size12.8 MB
Total Pages214
Document Text Contents
Page 1

BIBLIOTECA CLASICA GREDOS, 229

ACERCA DEL CIELO

INTRODUCCI~N, TRADUCCI~N Y NOTAS DE

MIGUEL CANDEL

EDITORIAL GREDOS

Page 2

Asesor para la seccibn griega: CARLOS GARC~A GUAL.

Segun las normas de la B. C. G., la traducción de este volumen ha si-
do revisada por DANIEL RIAÑO RUFILANCHAS.

O EDITORIAL GREDOS, S. A.

Sánchez Pacheco, 81, Madrid, 1996.

Depósito Legal: M. 35818-1996.

ISBN 84-249-1 83 1-2.

Impreso en España. Printed in Spain.
Gráficas Cóndor, S. A.
Esteban Terradas, 12. Polígono Industrial. Leganés (Madrid), 1996.

ACERCA DEL CIELO

Page 107

2 16 ACERCA DEL CIELO

peso, ni la tierra ligereza ninguna, puesto que subyace a to-
dos (los demás) y lo que subyace se desplaza hacia el cen-
tro.

Ahora bien, que existe un centro hacia el que (se produ-
30 ce) la traslación de los (cuerpos) que tienen peso y del que

(se aleja la de) los leves, es patente desde muchos puntos de
vista.

Primeramente, por no ser factible que nada se desplace
hasta el infinito. Pues de la misma manera que no existe na-
da imposible, tampoco se genera (nada imposible): y la
traslación es una generación desde algún sitio hacia algún
sitio.

Además, resulta evidente que (siguen) ángulos semejan-
tes el fuego al ascender y la tierra, y todo lo que tiene gra-
vedad, al descender396. De modo que necesariamente se
desplazarán hacia el centro. (En cuanto a si este (despla-
zamiento) tiene lugar hacia el centro de la tierra o hacia el
del universo, puesto que es el mismo para ambos, se trata ya
de otra cuestión397.) Puesto que el (cuerpo) que subyace a
todos se desplaza hacia el centro, el que se superpone a to-
dos se desplazará necesariamente hacia la extremidad del
espacio en que (los cuerpos) efectúan su movimiento: pues
el centro es contrario al extremo y lo que subyace es siem-
pre contrario a lo que se superpone. Por ello también es 1ó-
gico que lo grave y lo leve sean dos cosas (distintas): pues
también son dos los lugares, a saber, el centro y el extremo.

396 Observación análoga a la ya hecha anteriormente en el lib. 11, cap.
14,296b18-21 y 297b18-20 (cf. n. 256, supra).

397 Ver el pasaje 11 14, 296b9-21, donde se plantea la misma cuestión
y se zanja claramente en favor de la primacía del centro del universo sobre
el centro de la tierra (incidentalmente coincidentes) como lugar natural de
los graves.

LIBRO IY 217

Pero existe también algún cuerpo en medio de éstos, que
con relación a cada uno de ellos recibe el nombre del otro:
en efecto, lo intermedio es como el extremo y el centro de io
cada uno de los (otros) dos; por ello existe también algún
otro (cuerpo) grave y leve, v. g.: el agua y el aire 398.

Decimos, por otro lado, que lo que contiene pertenece al
ámbito de la forma, y lo contenido, al de la materia399. Esta
distinción se da en todos los géneros400: en lo «cual» y en lo 1s
«cuanto», en efecto, tal cosa es más bien como su forma, y
tal otra, como su materia. Y en lo tocante al lugar, igual-
mente, el «arriba» pertenece al ámbito de lo determinado, y
el «abajo», al de la materia. De modo que también en la ma-
teria de lo (que es a la vez) grave y leve (ocurre que), en cuan-
to potencialmente tal, es materia de lo grave, y en cuanto tal
otra, de lo leve; y (ella) es la misma, pero el ser4'' no es el
mismo, como (en el caso de) lo enfermable y lo sanable. En 20

398 En efecto, estos cuerpos intermedios, por ser a la vez centro respec-
to al fuego y extremo o periferia respecto a la tierra, son también a la vez
pesados y ligeros, relativamente hablando. Esta propiedad mixta ya se an-
ticipaba en 31 1b5-13 (aunque allí mismo se matizaba que todo cuerpo, ex-
cepto el fuego, es pesado en las regiones superiores y en la suya propia,
con lo que se asignaba una cierta prioridad al peso sobre la ligereza).

399 ESO hace que los elementos superiores, como lugar «continente» de
los inferiores y, por ende, «definitorio» de estos últimos, sean a la par más
esenciales y definitorios que ellos para la determinación de la estructura
del cosmos (lo que permitirá explicar, por ejemplo, todos los cambios del
mundo sublunar a partir de los movimientos celestes).

400 En el sentido de las categorías ojguras de lapredicación, que son
a la vez los géneros supremos o grandes tipos de realidades en que se con-
creta el ser.

401 ES decir, la esencia o forma definitoria de lo que una cosa propia-
mente es. Recuérdese la célebre fórmula aristotélica análoga, pero más de-
sarrollada, th ti & einai, «el qué es sern, seguida del nombre en dativo
de la cosa a cuya esencia propia se alude (un ejemplo abreviado de di-
cha fórmula aparece renglón y medio más abajo, al final de este mismo ca-
pitulo).

Page 108

218 ACERCA DEL CIELO

efecto, el ser (de ambos) no es el mismo: por ello no es lo
mismo el ser propio de lo enfermo que el de lo sano402.

5 Así, pues, lo que posee tal tipo de
Diferentes materia es leve y (va) siempre hacia arri-

propiedadesy ba, mientras que lo que posee la materia
comportamientos

degraves contraria es grave y (va) siempre hacia
y leves abajo; en cuanto a los (cuerpos que po-

(continuación) seen) materias distintas de éstas, que se
comportan recíprocamente como aquéllas lo hacen sin más403,
(éstos) se desplazan tanto hacia arriba como hacia abajo404:
por eso el aire y el agua tienen, tanto el uno como el otro,
levedad y peso, y el agua subyace a todos (los cuerpos) ex-
cepto a la tierra, mientras que el aire se superpone a todos
menos al fuego.

Y puesto que hay uno solo que se superpone a todos y
uno que a todos subyace, necesariamente habrá otros dos
que subyazgan a alguno y se superpongan a uno.

De modo que las materias serán necesariamente tantas
como estos (cuerpos), a saber, cuatro (pero cuatro en el sen-
tido de que (hay) una común a todas, sobre todo habida
cuenta de que se generan recíprocamente, pero que el ser

402 Cf. nota anterior.
403 ES decir, que son pesadas o ligeras no en sentido absoluto, sino con

relación a las otras.
404 Aceptamos aqui la corrección, conjeturada por Prantl y seguida por

Allan y Gigon, consistente en sustituir el articulo singular por el plural en
la expresión que hace referencia a los cuerpos intermedios, comgiendo en
consecuencia la forma gramatical del participio que hace función de pre-
dicado («se desplazan))) para que concuerde con aquel plural, en lugar de
suprimirlo como Moraw (véase la variable textual núm. 10). En cualquier
caso, como ya parece indicar Simplicio en su comentario, la lección con-
servada en los manuscritos es gramaticalmente imposible y exige algún ti-
po de corrección.

LIBRO IV 219

(de cada una) es diferente) 405. Nada impide, en efecto, que
lo intermedio entre los contrarios sea uno o varios, como en
los colores: pues lo intermedio y el medio406 se dicen de 3izb
muchas maneras.

Así, pues, cada uno de los cuerpos que poseen gravedad
o levedad tiene peso en su región propia (la tierra, en todas);
levedad, en cambio, no posee, salvo en (aquellas regiones) a
las que se superpone 407. S

Por eso, cuando se retiran los (cuerpos) que los sopor-
tan, se desplaza (cada uno) hacia la (región) inmediatamente
inferior, (v.g.:) el aire, a la región del agua, el agua, a la de
la tierra. En cambio, al quitar el fuego, el aire no ascende-
rá a la del fuego, a no ser por la fuerza, al modo como es
arrastrada el agua cuando su superficie se hace una4'' y al- lo
guien tira de ella hacia arriba más aprisa que la traslación
con la que el agua se desplaza hacia abajo. Tampoco el agua
(asciende) a la (región) del aire, salvo como se acaba de ex-
poner. La tierra, en cambio, no admite esto, porque su su-

405 Obviamente, la ambigüedad con que aqui se utiliza el término
'materia' podna deshacerse cualificándolo en cada caso como (materia
primera)) (la común a todos los cuerpos) o materia segunda)) (la especifi-
ca de cada uno). La intención de Aristóteles al hablar así parece ser la de
resaltar el aspecto indeterminado propio del elemento como tal, al que,
desde el punto de vista cosmológico, le es necesaria la determinación del
lugar (el «continente») y, por ende, de los cuerpos envolventes para llegar
a adquirir su «ser propio».

406 Méson. Es el mismo vocablo que en otros contextos equivale a
«centro»; pero aquí no puede entenderse en ese sentido, pues ello equival-
dría a confundir el lugar propio del aire y el agua con el de la tierra, centro
o «punto medio» del universo.

407 Cf. n. 398, supra.
408 En el sentido de «lisa», es decir, limitada por un único plano. El

hecho de ser una superficie una es el que hace posible el desplazamiento
en bloque de la masa liquida limitada por ella (como resultado, por ejem-
plo, de un proceso de succión).

Page 213

salios, 352b2.
Sesostris, 352b26.
Sicania, 359b15.
Sicilia, 354a21; 359b15; 366a-

26.
Sípilo, 368b3 1 .

Tanais, 350a24; 353a16.
Tártaro, 356a1, 18.
Tarteso, 350b2.

Tebas, 35 1b34.
Tirreno, 354a2 1 .
trascias (viento nor-noroeste), 363-

b29; 364a1, 14, b4, 22, 29;
365a3, 7.

Troya, 352a10.

umbros, 359a35.

Zeus, 343b30. ÍNDICE GENERAL

ACERCA DEL CIELO

Págs.

INTRODUCCI~N . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 9

1 . Objetivo del tratado, 9.- 2. Los presupuestos fun-
damentales, 17.- 3. La naturaleza del cielo: el quinto
elemento, 19.- 4. Caracterización del universo en su
conjunto, 21.- 5. Los astros: sus formas y movimien-
tos, 24.- 6. Mecánica terrestre y mecánica celeste, 26.-
7. El texto, 25.

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . LIBRO IV. 201

Page 214

Págs.

INTRODUCCI~N.. . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . .. . . . . . 229
1. Contenido, caracteristicasa y posición de la obra en el
Corpus, 229.- 2. El texto y su traducción, 236.-
Variantes, 239.

LIBRO IV. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 385

Similer Documents