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TitleDoyon La Organizacion Del Movimiento Sindical Peronista 1946 1955
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Desarrollo Económico, v . 24, No 94 (julio-setiembre 1984)

LA ORGANIZACION DEL MOVIMIENTO SINDICAL PERONISTA
1946-1955"

LOUISE M. DOYON

Para comprender el surgimiento del movimiento sindical peronista co-
mo uno de los actores principales de la sociedad argentina y su vinculación
con el Estado, es necesario comenzar con el análisis de la organización del
movimiento sindical, en sus diferentes fases y dimensiones, Este tipo de
enfoque revela el grado de penetración alcanzado por las organizaciones
laborales en el mercado de trabajo y las determinantes estructurales del
importante papel económico y político que desempeñaron. Nos muestra
a la vez la influencia que tuvieron los líderes sindicales preperonistas en la
formación de la infraestructura organizativa del movimiento y pone de
manifiesto las líneas de continuidad respecto del pasado, así como aquellas
áreas en que el movimiento se vio forzado a romper con sus tradiciones.
También permite definir el papel desempeñado por el Estado en el proceso
de organización de la clase trabajadora y revela la gravitación que alcanzó
dentro de la estructura sindical y las consecuencias que esta interferencia
externa tuvo en la vida interna del movimiento obrero.

Este trabajo se divide en tres partes: la primera está dedicada a exami-
nar la estructura del movimiento obrero peronista; le sigue luego un análisis
de la distribución del poder dentro de las organizaciones y, finalmente, la
tercera se ocupa del proceso de burocratización operado en los sindicatos
después de 1946.

1. Estructura del sindicalismo peronista

En esta sección se examinará el modelo organizacional adoptado,
prestando especial atención a la influencia que sobre él tuvieron las expe-
riencias anteriores del movimiento obrero, así como las innovaciones estruc-
turales realizadas por el sindicalismo peronista.

* Este trabajo forma parte de las investigaciones Uevadas a cabo para la tesis de doctorado
"Organized Labour and Perón (1943-1955). A Study of the Conflictual Dynamics of the Peronist
Movement in Power", Universidad de Toronto, 1978. Otros dos capítulos de la tesis fueron publica-
dos en Deslrrollo Económico, "El crecimiento sindical bajo el neronismo", vol. 15, NO 57, abril-junio
1975, y "Conflictos obreros durante el régimen peronista 1946-1955", vol. 17, No 67, octubre-
diciembre 1977. Cuando no se las menciona explícitamente, las fuentes de los cuadros estadísticos
incluidos en este trabajo resultan de la investigación realizada en los archivos de la CGT y los perió-
dicos de la época.

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Si bien es cierto que ia década de posguerra marca una neta ruptura
en la historia del movimiento obrero en lo que respecta a los alcances de su
efectiva representación, esta demarcación no aparece tan clara en lo que se
refiere a las formasmganizacionales adoptadas. Por el contrario, el modelo
de organización desarrollado p6r el sindicalismo preperonista después de
1920 es el que va a servir de paradigma a los nuevos sindicatos que surgen
luego de la llegada de Perón al poder.

Desde el momento de su surgimiento en 1857 hasta después de la Pri-
mera Guerra Mundial, el movimiento obrero argentino estuvo dominado
por sindicatos de oficio relativamente pequeños y financieramente débiles.
Estaban organizados sobre bases locales e integrados por obreros calificados,
empleados en actividades industriales -de carácter artesanal o casi artesanal-
como la imprenta, la carpintería, el vestido, la fabricación de calzados y la
elaboración de productos alimenticios. Se trataba, las más de las veces, de
organizaciones efímeras, creadas alrededor de un conflicto determinado y
que desaparecían con la superación de 105 problemas planteados. Después
de 1890, con la formación de una serie sucesiva de confederaciones regiona-
les, se intentó dotar de un elemento de cohesión a ese conjunto disperso y
efímero de sindicatos. Sin embargo, la mayoría de dichas organizaciones
continuó creyendo en la eficacia de las acciones individuales y localmente
orientadas al logro de sus demandas. Las escasas y limitadas conquistas
obtenidas y los más constantes reveses sufridos en manos de gobiernos repre-
sivos ponían en evidencia que esa forma de asociación era inadecuada para
satisfacer las necesidades de una pequeña clase obrera inserta en una socie-
dad dominada por los intereses agrarios.

A partir de 1920, estos sindicatos de oficio se vieron gradualmente
desplazados de las principales 'posiciones en el movimiento obrero por sin-
dicatos que agruparon a los empleados del transporte, del comercio y de los
servicios públicos. Para maximizar su capacidad negociadora en un contexto
donde un reducido número de empleadores controlaban actividades de
alcance nacional, estos grupos intentaron implantar un modo de organiza-
ción sindical de tipo industrial. Un sindicato de tipo industrial es aquel en
el que cada rama de actividad, independientemente del oficio y ocupación
de los trabajadores en ella empleados, está representada por un sindicato
nacional único. Hacia fines de la década del veinte se crearon varios sindi-
catos de acuerdo con los lineamientos propuestos, entre ellos, la Unión
Ferroviaria, la Asociación Bancaria, la Unión Tranviarios Automotor, la
Asociación de Trabajadores del Estado, la Federación Obrera Marítima,
la Unión Obrera Municipal, la Federación de Obreros y Empleados
Telefónicos1.

Aunque puede parecer arbitrario establecer el año 1920 como punto de ruptura, dado que
varias de estas organizaciones fueron fundadas en la década precedente, creemos que es un criterio
válido puesto que sólo se consolidaron después de la Primera Guerra Mundial. dem más, la Unión
l'erroviaria era la más poderosa e influyente organización dentro de ellas y su fundación data de 1922:
desde entonces, el sindicato fenoviar io simbolizó el nacimiento de una nueva tradición organizativa
en el sindicalismo argentino.

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de la Carne. En los años siguientes se ejercieron variadas presiones sobre
estos sindicatos para que se incorporaran a la CGT, y hacia fines de 1950 la
central sindical estuvo en condiciones de afirmar legítimamente que repre-
sentaba a todo el movimiento obrero16.

La relación entre los sindicatos nacionales y la CGT sólo puede en-
tenderse teniendo en cuenta la función política cumplida por la confedera-
ción. Bajo el régimen peronista el papel de la CGT ya no se limitó a coordi-
nar las políticas de sus miembros, como lo había hecho hasta 1943. Desde
un principio, asumió la función de mediadora entre los sindicatos y el
Estado. Sin embargo, al sucumbir progresivamente bajo el control del régi-
men, aquella función fue sustituyéndose pero nunca eliminada por un nuevo
y más represivo rol: el de ejecutar las políticas gubernamentales en el movi-
miento sindical.

CUADRO 2
Comités ejecutivos de la CGT 1945.1955

Oct. 1945-oct. 1946 Nov. 1946 1948-1949

S. Pontieri (U. Ferr.) Luis Gay (F.O.E.T.R.A.) A. Hernández (Sanidad)
N. Aivarez (U.T.A.) J. Correa (F.O.T.I.A.) J. Santamaría (Renta)
A. Aipuy (A.T.E.) J. Lombardía (U.T.A.) A. Chito
J. Nigreiii (Cerveceros) A. Aipuy (A.T.E.) P. Zucini
J . Ugazio (U.O. Municipales)

Oct. 1952-1954

J. Espejo (Alimentación) J. Espejo (Alimentación) E. Viiletich (Farmacia)
A. Vaierga (F.O.N.I.V. A.) F. Soto (U. Ferr.) H. Di Pietro (A.T.E.)
1. Sanvin (U.T.A.) G. Fernández (Madereros) A. Sívori (Fraternidad)
J. Correa (F.O.T.I.A.) A. Cabo (U.O.M.) R. Cabistán (Alimentación)
F. Soto (U. Ferr.) J. Polisio (Cerveza)

Uno de los síntomas más evidentes de la gradual sustracción de la CGT
al control de los sindicatos se encuentra en la elección de los miembros del
Comité Ejecutivo y , en especial, en la elección de su secretario general.
En un movimiento sindical autónomo, las posiciones claves de una confede-
ración nacional están generalmente reservadas a los sindicatos más poderosos,
tanto en términos económicos como en organización. Sin embargo, en el
caso de la confederación peronista, después de 1946 la asignación de funcio-
nes no guardó correspondencia con la distribución interna del poder entre

16 La forma más efectiva de presión oficial era la negativa del gobierno a reconocer al sindicato
como legítimo representante en las negociaciones colectivas. Sin embargo, en el caso de los maríti-
mos y los trabajadores de los frigoríficos, el ingreso a la CGT se produjo después de que éstos fueron
intervenidos en 1960.

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ORGANIZACION DEL SINDICALISMO PERONISTA 219

los sindicatos, convirtiéndose, en cambio, en una cuestión que respondía
a las preferencias y necesidades políticas del gobierno. El gradual distancia-
miento respecto de la realidad del movimiento sindical se hizo más acentua-
do en lo referente a la elección del secretario general. El primero de ellos
fue Luis Gay, que si bien no representaba a un sindicato poderoso, era un
líder altamente respetado que había presidido el Partido Laborista. Luego
de la destitución de Gay, sus sucesores no pudieron siquiera exhibir atri-
butos personales parecidos y fueron oscuras figuras surgidas de organiza-
ciones marginales. Hacia 1952 este distanciamiento fue completo y el Comité
Ejecutivo no guardó relación alguna con la jerarquía de poder existente en
el movimiento sindical.

Si bien no es inusual que una confederación establezca su tutela sobre
los nuevos sindicatos que dependen de la organización matriz en cuanto a
asistencia técnica y financiera, este control tiende a disminuir en la medida
en que los nuevos sindicatos consolidan su organización. Sin embargo, en el
movimiento sindical peronista, el control de la CGT se acentuó a medida
que los nuevos sindicatos se estabilizaban y, después de 1947, la intromi-
sión de la CGT en los asuntos internos de los sindicatos adquirió un carác-
ter más represivo al ser utilizada por el gobierno para implementar sus polí-
ticas. No sólo se les negó a los sindicatos el derecho de desafiliarse de la
CGT (no hay un sólo caso en todo el período) sino que podían ser directa-
mente intervenidos cuando sus políticas entraban en conflicto con los
lineamientos dados por el régimen. Antes de 1948, la mayoría de las inter-
venciones fueron resultado de problemas en la organización; luego de esta
fecha, la abrumadora mayoría fue motivada por la negativa de un sindicato
a poner fin a una huelga.

Todas las intervenciones llevadas a cabo antes de 1950 constituyeron
una flagrante infracción a los estatutos de la CGT. Hasta 1950, los poderes

CUADRO 3 �
Motivos y duración de los principales casos de intervención �

1946-1947 1848-1950 1951-1954


UOM (organización), 1946, 4 meses AOT (huelga), 1948-49 U. Ferroviaria (huelga), 1951
UOCRA (organización), 1946-47 Bancarios (huelga), 1948-50 UPCN (otros), 195 1-52
Sanitarios (organización), 1947-48 SUPA (huelga), 1948-51 Seguros (huelga), 1954-55
Calzado (huelga), 1946-1948 UPPA (huelga), 1948-49 SUPA (organización), 1954
FOETRA (otros), 1947-50 FOTIA (huelga), 1949-55 Tabaco (huelga), 1954-55
Tabaco (huelga), 1947-1 949 Carne (huelga), 1950-53 Caucho (huelga), 1954

Gráficos (huelga), 1949-53 UOM (otros), 1952, 2 sern.
UOCRA (organización), 1950
Marroquinería (huelga), 1949-1 950

Huelga Organización Otros Total

1946-1947 2 3 1 6
1948-1950 8 1 - 9
1951-1954 4 1 2 7

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233 ORGANIZACION DEL SINDICALISMO PERONISTA

la estabilidad interna de las organizaciones sindicales. En toda organización
que se inicia, la falta de normas institucionalizadas de autoridad y de selec-
ción del liderazgo facilita el permanente desafío de las facciones internas,
lo que lleva a malgastar sus escasos recursos en enfrentamientos intestinos
y limita de hecho su capacidad para responder adecuadamente a los desafíos
externos que debe confrontar. Habiendo pasado su bautismo 'de fuego, el
grupo original de líderes es el único que en la vida del sindicato tiene sufi-
ciente prestigio para sobrevivir a las amenazas internas y para destruir o
absorber a sus opositores. Si bien es cierto que la evolución de un grupo
carismático semejante puede ser un factor desestabilizador en el largo plazo,
desempeña un papel crítico durante el período de consolidación de la
organización.

La presencia de estos líderes durante un tiempo considerable al frente
de los sindicatos ayuda también a crear un mito alrededor de los orígenes
de la organización, en el que se subrayan las luchas que acompañaron su
consolidación y se mantiene viva la conciencia de la necesidad del conflicto
una vez institucionalizadas las relaciones laborales. Dado que la base de su
legitimidad descansa precisamente en el papel desempeñado durante las
primeras luchas, estos líderes están obligados a recordarles continuamente
a sus seguidores ese duro período de lucha, personalizando esa experiencia
a los ojos de los afiliados. Sin embargo, en el caso del sindicalismo peronista,
los primeros dirigentes fueron inmediatamente desplazados, de modo tal
de dejar en libertad al régimen para construir su propio mito dirigido a
subrayar el papel predominante de Perón. Lo hizo a tal punto que fue capaz
de arrasar casi completamente la conciencia del papel jugado por los traba-
jadores y sus dirigentes en la conquista de los beneficios con los que el
régimen peronista terminó siendo identificado. A diferencia de la mayoría
de los movimientos laborales, en la historia del movimiento obrero peronista
no hay gigantes del sindicalismo. Sólo está Perón.

Conclusiones

El examen del tipo de estructura organizativa adoptado por el sindi-
calismo peronista permite sostener que sus principales inspiradores fueron
los viejos dirigentes gremiales preperonistas. El modelo de sindicato indus-
trial que se difunde a partir de 1946 ya se había introducido en los años
previos. El papel del Estado durante el período se limitó a proveer un apoyo
político y legal a la aplicación de dicho modelo en nuevos sectores del mer-
cado de trabajo. La intervención del Estado fue, en cambio, más decisiva
en lo referente a la implantación del sindicato único por actividad, ya sea
que abarcara toda una industria o se circunscribiera a una rama de ésta.
A ese fin, garantizó el monopolio de la representación a un sólo sindicato
por sector, bloqueando la formación de sindicatos rivales.

El desarrollo de las comisiones internas fue, por su parte, una innova-
ción institucional que complejizó el modelo organizativo preexistente.
Aunque no llegaron a estar plenamente incorporadas en el nuevo sistema
de relaciones laborales, las comisiones internas se multiplicaron, impulsa-

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LOUISE M. DOYON

das por el alto grado de movilización de los trabajadores después de 1945.
Si bien carecemos de estudios sobre su funcionamiento, pareciera que estos
órganos sindicales a nivel de la empresa constituyeron un elemento de reno-
vación dentro de una estructura sindical que, durante el peronismo, se trans-
formó en una estructura altamente centralizada.

En efecto, la autonomía que tenían en el pasado las seccionales locales
fue progresivamente anulada por los sindicatos nacionales y éstos, a su vez,
actuaron dentro de la órbita de la CGT. El recurso a la intervención de las
organizaciones obreras fue una práctica corriente, destinada a colocarlas en
el marco de las políticas del régimen peronista. Las funciones de control no
fueron directamente ejercidas por el Estado: éste las transfirió a la central
obrera y a los niveles intermedios, que actuaron como agentes de un sindi-
calismo de Estado.

A pesar de que la creciente subordinación a las exigencias del régimen
aceleró la burocratización de los sindicatos, su importancia política para el
orden peronista proveyó, paradójicamente, un mecanismo de corrección a
sus limitaciones. Después de la remoción indiscriminada de militantes obre-
ros entre 1948 y 1950, el régimen dio signos de preocupación en cuanto al
mantenimiento de un mínimo de legitimidad en el funcionamiento de orga-
nizaciones que canalizaban su principal apoyo político. El Ministerio de
Trabajo comenzó, así, a ofrecer respaldo a dirigentes capaces de demostrar
que contaban con un cierto grado de control sobre las bases, fueran éstos
dirigentes oficiales o líderes opositores peronistas apoyados en las comisio-
nes internas. Esto se tradujo en el desplazamiento de un cierto número de
dirigentes oportunistas, que devolvió al movimiento sindical una mayor
flexibilidad y legitimidad. En estas condiciones, el movimiento sindical
pudo afrontar la movilización obrera de 1954 y sobrevivir incluso al derro-
camiento del régimen.

R ESU.44EN SUMMAR Y

Para comprender el desarrollo del movimiento
obrero peronista como uno de los grupos donii-
nantes de la Argentina, es necesario comenzar
con el análisis de la organización sindical, vista en
sus dif~rentes fases y dimensiones. Este análisis
demuestra la influencia de los líderes sindi-
cates preperonistas aputita a las líneas de J J
continuidad con la historia del movimiento y a
destacar aquellas áreas donde e'ste rompió con sus
tradiciones. Este análisis es también instrumental
al definir el rol que jugó el Estado en el proceso
de organización de la clase trabajadora y al
descubrir el grado de penetración logrado dentro
de la estructura sindical y las corzsecuencias que
esta interferencia externa t u w sobr'e la vida
interna de los sindicatos

In order to understand the dewlopment
of the Peronist labor nrovenzent as one o f the
dominant groups in Argentina it is necessary to
begin with the analysis of the trade union orga-
nization, viewed in its different phases and
dimensions. Suclz an analysis shows the iiifluence
of the pre-Peronbt labor leaders and points to the
lines of contitiuity witlt tlie niowment's hist0r.v
as well as nzarking those areas where it broke
witli its traditions. Such a study is also inshu-
niental in definitzg the role wfiich the state played
in the process of organization o f the working
class, arzd uncoven'ng the degree of penetratiotl
it achiewd within the sindical structure and tlre
corlsequences whiclz this externa1 interference
had on the interna1 life o f trade unions.

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