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José Almeida Briceño

LA SOCIEDAD DE
GANANCIALES

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Capítulo 2
LA DISPOSICIÓN ARBITRARIA

DEL PATRIMONIO SOCIAL

1. LA REGLA DE LA ACTUACIÓN CONJUNTA

El Art. 315Q del CC contiene una regla y tres excepciones.
La primera, señala que para disponer o gravar bienes sociales
se requiere la intervención del marido y de la mujer. Las excep-
ciones a dicha regla son las siguientes: i) cuando uno de los
cónyuges delega al otro el ejercicio de tal facultad, mediante
poder especial; ii) los actos de adquisición de bienes muebles; y
iii) los casos considerados por leyes especiales. En estos supues-
tos, el acto de disposición o de gravamen puede ser realizado
por cualquiera de los cónyuges.

Con esta aparente sencillez, nuestro ordenamiento legal
pretende abordar una materia que entraña problemas de difícil
solución dentro del régimen patrimonial de la sociedad de ga-
nanciales, especialmente cuando uno de los cónyuges, infrin-
giendo la regla contenida en dicha norma, dispone o grava uno
o más de los bienes sociales sin asentimiento de su consorte a
favorde un tercero que actúa sin conocimiento de este hecho;
supuesto al que hemos denominado como disposición arbitra-
ria del patrimonio social y cuya amplitud y complejidad se po-
drán apreciar en los casos que a continuación exponemos:

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efecto, los terceros que adquieren guiados por los signos de
recognoscibilidad que nuestro ordenamiento jurídico recono-
ce (la posesión y el registro) mantienen a su favor la propiedad
del bien, aunque éste haya pertenecido al patrimonio social de
los cónyuges y se declare la anulabilidad del acto de disposición
arbitrario del patrimonio social.

Para entender el sustento de este sistema de protección a
terceros, debemos precisar que la transferencia de propiedad
en nuestro ordenamiento jurídico se realiza según la teoría del
título y el modo, por la cual, el proceso de adquisición del dere-
cho real de propiedad se produce en dos etapas. En la primera,
como consecuencia del título (entendido como el acto por el
que se establece la voluntad de enajenación del derecho), el
futuro adquirente recibe un derecho de crédito a que el futuro
transmiten te le transfiera el derecho real de que se trate. Hasta
aquí nos encontramos en el campo del Derecho de obligacio-
nes. Uno puede exigir y el otro debe realizar una prestación: la
conducta que consiste en transmitir el derecho real. En la se-
gunda etapa, el enajenante cumple su obligación, que consiste
en realizar el modo o acto transmisivo del referido derecho real.

Como complemento de lo anterior, en el caso de bienes
n:uebles, la posesión es considerada como mecanismo de publi-
cidad que permite determinar la propiedad del bien, conforme
lo señala el Art. 912º del CC, al establecer que «el poseedor es
reputado propietario, mientras no se pruebe lo contrario». Por
lo cual, la transferencia de la propiedad de dichos bienes se
realiza me~iante la tradición (Art. 947º CC), porque ésta supo-
ne que el bien es entregado por aquel que es poseedor del bien.
~ ~a~era de ejemplo, el tercero sólo podrá defender su adquisi-
cion SI se le ha entregado el bien mueble que se le ofreció. Así,
Mariell~ Chilquillo celebró un contrato de compraventa con jua-
na Molma, por el cual ésta se obligó a transferirle la propiedad
de un televisor y dos parlantes; una vez pagado el precio, se dis-

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CAPíTULO 2: LA DISPOSICIÓN ARBITRARIA DEL PATRIMONIO SOCIAL

USOa recoger los bienes muebles, dándose con la sorpresa que
~stoShabían sido embargados en forma de depósito a solicitud
de René Díaz, para garantizar el cumplimiento de una obliga-
ción de dar suma de dinero. Enterada de ello, Marielly Chilquillo
inició una tercería de propiedad. La Sala Civil Transitoria de la
Corte Suprema de Justicia, en la CAS. Nº 3202-98-ICA(l38),recha-
ZÓ dicha pretensión, bajo los siguientes argumentos:

«Conforme a lo prescrito en el Art. 947º del CC, la
transferencia de propiedad de una cosa mueble deter-
minada se efectúa con la tradición a su acreedor, salvo
disposición legal diferente; que en consecuencia, de-
mostrado como está que los bienes embargados han
seguido en poder de la demandada Uuana Molina],
es obvio que en aplicación de la citada norma el dere-
cho de propiedad de la actora no está probado, como
lo hace notar el juez en su sentencia y bajo este aspec-
to, conviene aclarar que el artículo 912º del mismo
código, citado por la Sala, no es que sea impertinente
sino que ha sido erróneamente interpretado.

Por lo expuesto, el derecho del demandado don René
Díaz Espinoza, se encuentra amparado por el citado
artículo 947º del CC que la Sala Civil ha dejado de
aplicar, configurándose con ello la causal de
inaplicación de normas de derecho material».

En consecuencia, normalmente los cónyuges de consuno
pueden transferir la propiedad de un mueble social que poseen
mediante compraventa (Art. 1529º CC) -título-, la misma que
se efectivizará mediante su tradición (Art. 947º CC) -modo- al

(138) CAS. NQ3202-98-ICA del2 dejunio de 1999, publicada en la SCEP
del 30 de setiembre de 1999, pp. 3625-3626.

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tercero comprador. Esta regla permite otorgar fluidez a las tran-
sacciones de bienes muebles, ya que el tercero sólo necesitará
asegurarse que la transmi ión de la propiedad lo realiza quien
es su po eedor y que por tal hecho se le presume propietario de
dicho bien. Sin embargo, puede darse el caso que los terceros
precisamente guiados por e ta presunción, reciban la posesiól~
de un mueble de quien no es propietario. o es raro que el
verdadero propietario, una vez ubicado el bien, pretenda reí-
vindicarlo. Por lo que nos preguntamos si en nuestro ordena-
miento jurídico merecen protección estos terceros.

Es preciso entender que negar absolutamente algún tipo
de protección significaría crear desconfianza en los terceros
adquirentes, afectando el tráfico comercial. Por ello, el Art. 9482
del. CC señala en qué supuestos los terceros se encuentran pro-
tegidos frente a la protección del verdadero propietario, esta-
bleciendo que quien de buena fe y como propietario recibe de
otro la posesión de una cosa mueble, adquiere el dominio, aun-
que el enajenante de la posesión carezca de facultad para ha-
cerlo. Se exceptúan de esta regla los bienes perdidos y los ad-
quiridos con infracción de la ley penal. Este supuesto es conoci-
do en doctrina como la adquisición a non domino.

Aun cuando no se han registrado casos en casación en los
cuales se haya aplicado el artículo antes citado en la vida fami-
li~r pueden ocurrir enajenaciones realizadas' por uno de los
conyuges sin asentimiento del otro que se encuadren dentro
del s~pue~t? de hecho del Art. 948Q del CC, como el caso que a
c~~tmuaClon exponemos: María yJuan, durante la vigencia del
régimen de sociedad de gananciales, adquieren diversos arte-
fac.tos el.ectrodomésticos. Un día,Juan se dirige a la casa de Luis,
quren VIveal otro lado de la ciudad, y le ofrece venderle un
televisor, sin expresarle que era casado y que el bien tenía la
calidad de mueble social. Finalmente, el bien es vendido por
250 nuevos soles y entregado a Luis en el mismo acto. María,

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CAPíTULO 2: LA DISPOSICIÓN ARBITRARIA DEL PATRIMONIO SOCIAL

d de lo ucedido reclama a Luis la devolución del bien.eDtera a , . ,
, te le responde que la adquisición la realizó de buena fe.y se
Es ara en la adquisición a non domino. En este caso, por eJem-
arnp 1 cónyuge no interviniente no podrá lograr que la
Plo, a . 1 di"

1 b'l'dad del acto traiga como consecuenCla a evo ucionaDUa 11 , . . .
1 ueble social. El tercero habra adquirido la propiedad delde rn , . .. )

bl aun cuando el enaieriante (el conyuge mtervirnenternue e, :J ,
, de facultades para transferirlo, ya que requena el asen-careCla 1, -o

tirniento de su consorte (Art. 31~- CC).

Examinemos a continuación los requisitos que exige la
adquisición a non domino. En principio, debemos indica~ que
esta figura sólo se refiere exclusivame.nte a la transferencia del
derecho de propiedad. Esto se apreCla del hecho que se haga
alusión en el Art. 948Q del CC, a quien recibe la posesión del
bien mueble «como propietario» y luego la consecuencia «ad-
quiere el dominio» y se corrobora con la interpretación sist~-
mática, ya que el artículo antes citado se encuentra com~rendI-
do dentro del Subcapítulo IV (Transmisión de la propiedad},
del Capítulo II (Adquisición de la propiedad). Co~ lo cual: se
excluye dentro de su ámbito de protección a cualquier otra titu-
laridad adquirida por el tercero (como puede ser el gravamen
o renuncia de derechos).

Asimismo, resulta claro que la adquisición a non domino,
sólo atañe a la enajenación de bienes muebles. o pudiend~
hacerse exten ivo el Art. 9482 del CC a los bienes inmuebles. AsI
lo estableció la Sala Civil de la Corte Suprema en la CASo Q
953-96-LAMBAYEQUE(l39),señalando que «el Art. 948Q del CC
regula la transmisión de la propiedad de bienes muebles y en el
presente caso el bien materia de controversia es de naturaleza

(139) CAS. jQ 953-96-LAMBAYEQUE del 17 de noviembre de 1997, en
CCJC, Tomo I1, pp. 616-618.

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ción establecida a la actuación conjunta por el propioArt. 315°
del CC. Se tratan de supuestos en los cuales la ley admite la
actuación individual de uno de los consortes para la disposi-
ción de bienes del patrimonio social, en obsequio al tráfico
comercial. Así lo establece el Art. 227° de la Ley N° 26702, a
favor de las entidades del sistema financiero nacional, al pre-
sumir de pleno derecho la voluntad del cónyuge del titular de
cuentas corrientes, en las transferencias u otras operaciones
bancarias. En igual sentido disponen la Sexta Disposición Com-
plementaria y Final de la Ley N° 27287 y el Art. 113° del Decre-
to Legislativo N° 861 , respecto de los títulos valores y los me-
canismos centralizados de negociación del mercado de valo-
res, respectivamente. Un supuesto discutible lo constituyen las
acciones que uno de los cónyuges tuviese en una sociedad
anónima. La jurisprudencia emitida por la Corte Suprema de
Justicia no legitima al cónyuge del titular de las acciones a
impugnar acuerdos societarios, conclusión que llevada a sus
últimos alcances nos lleva a pensar que el esposo que es titu-
lar de dichas acciones, puede disponer de estas, aunque for-
men parte del patrimonio social de ambos. Por último, el Art.
39° del D.S. N° 001-97-TR presume, salvo prueba en contra-
rio, que el trabajador casado bajo el régimen de sociedad de
gananciales cuenta con el asentimiento de su consorte para
disponer del retiro parcial o total de su depósito por Compen-
sación por Tiempo de Servicios (CTS). Este grupo de excep-
ciones se presentan en forma asistemática en nuestro orde-
namiento jurídico, por lo que se sugiere seguir el modelo del
CC español, que con mayor precisión ha logrado identificar
estos casos.

El decurso del tiempo también puede favorecer al tercero
adquirente, si éste reúne las condiciones establecidas por la
ley, para invocar a su favor la adquisición de la propiedad, ya
sea mediante la usucapión (o prescripción adquisitiva) o dedu-
ciendo la excepción de prescripción extintiva frente a la acción
de nulidad (o anulabilidad) presentada por el cónyuge no
interviniente. En el primer caso, según lo establece la jurispru-
dencia, el tercero deberá demostrar que su posesión ha sido
continua (sin interrupciones), pacífica (que no haya sido de-
mandado previamente por el cónyuge no interviniente por la
nulidad del acto), pública y como propietario. Es importante

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CAPíTULO 2: LA DISPOSICIÓN ARBITRARIA DEL PATRIMO 10 SOCIAL

4.

tomar posición a favor de la anulabilidad, porque en este ca~.o,
a diferencia de la nulidad, puede ingresarse a la usuca~lon
corta (por existir justo título), siempre que pruebe que actuo de
buena fe (es decir, desconociendo que la persona con la cual
contrataba era un cónyuge sujeto al r~gim.en d~ sociedad de

ananciales). Con relación a la preSCrlpCIOnextintiva, Importa
;aber si el cónyuge no interviniente puede invoc~r la suspen-

'0' n del plazo prescriptorio. Interpretado en sus Justos alcan-
SI f I laclces el Art. 1994° inciso 2 del CC, sólo ,se re iere a as re aC,lo-
nes jurídicas patrimoniales entre los conyuges, mas no de es-
tos frente a terceros.

Mecanismos compensatorios. ¿Cómo se indemniza al cónyu-
ge no interviniente en aquellos s~puestos e~ los cuales el ter-
cero mantiene la propiedad del bien transferido por su consor-
te sin su asentimiento? Siguiendo la legislación comparada
(Art. 1437° CC francés, Art. 1539° CC alemán, Art. 192° CC
italiano, Arts. 1390° Y 1391 ° CC español y Arts. 1742°, 1745°,
17470 Y 1748° CC chileno), la respuesta se encu~ntra en la
teoría del reembolso, a partir de la cual el conyuge no
interviniente puede solicitar a su consorte la restitución del valor
del bien dispuesto sin su asentimiento a favor de un tercero,
ya sea al momento de la liquidación de ,Iasoci~d.ad de gana~-
ciales o durante su vigencia. Nuestro Códiqo CIvil no ha acogi-
do esta teoría, salvo para la deducción de las primas paoadas
con bienes de la sociedad cuando se hace cobro de la indem-
nización por accidentes o por seguros de vida, de daños per-
sonales o de enfermedades (Art. 302°, inc. 4 CC) y el abono
del valor del suelo a favor del cónyuge propietario de este,
cuando se haya construido sobre él una edificación a co~t.adel
caudal social (Art. 310°, segundo párrafo CC). Esta deflcle~te
regulación ha sido interpretada erróneamente por nuestra JU-
risprudencia nacional confundiendo al reembolso como una
simple indemnización.

En aquellos supuestos en los cuales el cónyuge no interviniente
haya logrado obtener la nulidad (o en. nuestro .cas~,
anulabilidad) del acto de disposición arbitrario del patrimOniO
social, éste no producirá efecto alguno y por lo tanto el :ercero
deberá devolver el bien a dicho patrimonio y el Co~yu.ge
interviniente debe reintegrar el precio cancelado (u otro bien
enajenado) en contraprestación (si lo hubo). Adicional~ente,

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el tercero puede solicitar el saneamiento por evicción, como
consecuencia de la desposesión del bien social, siempre que
el acto de disposición se 'encuentre dentro del ámbito contrac-
tual, así haya sido celebrado a título gratuito, Antes de la entre-
ga del bien social, procede la resolución en los contratos
sinalagmáticos o la anulabilidad por dolo del cónyuge no
interviniente (si el cónyuge no interviniente ocultó su verdade-
ro estado civil o cuando la naturaleza del bien materia de dis-
posición era privativa y no social),

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