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TitleMARX, K. 1858-2009 - Formaciones Economicas Precapitalistas - Introduccion de Eric Hobsbawm
Tags Society Economics Dialectic Friedrich Engels
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KARL MARX FORMACIONES
ERIC 1 ECONOMICAS

HOBSBAWM PRECAPITALISTAS

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60 ERIC J. HOBSBAWM

la resistencia a la evolución histórica, su eliminación produ-
ce un esquema más simple que se presta con más facilidad
a interpretaciones universales y unilineales. Pero también
elimina el error de considerar a las sociedades orientales
como esencialmente " inmutables" o ahistóricas. Se ha he-
cho notar que " lo que Marx mismo di jo sobre la India no
puede ser tomado tal como está", aunque también que "la
base teórica [de la historia de la India] sigue siendo marxis-
ta".69 La restricción del modo "antiguo" no ha planteado
mayores problemas políticos ni refleja, en apariencia, deba-
tes políticos. Se debió, simplemente, al fracaso de los inves-
tigadores tanto en el descubrimiento de una fase esclavista
en todos los casos, como en el hallazgo del modelo más bien
simple de economía esclavista que se había hecho corriente
(mucho más sencillo que el de Marx) como adecuado aun
para las sociedades clásicas de la Antigüedad.70 La ciencia
oficial soviética ya no se compromete más con un estadio
universal de sociedad esclavista.71

El " feudal ismo" expandió sus límites, en parte para
completar la brecha dejada por estos cambios —ninguna de
las sociedades afectadas podía ser reclasificada como capi-
talista ni fue reclasificada como comunal-primitiva o "arcai-
ca" (tal como Marx y Engels se inclinaban a hacerlo, según
recordamos)— y en parte a expensas de las sociedades hasta
entonces clasificadas como comunales primitivas y de los
primeros estadios del desarrollo capitalista. Porque ahora
resulta evidente que la diferenciación clasista en ciertas so-
ciedades, antes indefinidamente denominadas " tr ibales"
(por ejemplo, en muchas partes de África), había avanzado
en forma considerable. En el otro extremo de la escala tem-
poral, la tendencia a clasificar todas las sociedades como
" feudales" hasta que tuviera lugar una "revolución burgue-
sa" formal, ganó cierto terreno, en especial en Inglaterra.72

69 D.D. Kosambi , An introduction to the study of Iridian history, Bom-
bay, 1956, pp. 11-12.

70 Recherches Internationales, loe. cit. (1957), para una selección de
trabajos.

71 E. Zhukov, " T h e periodizat ion of wor ld history" , en International
Histórica! Congress, Stockholrri, 1960, en Rapports, I, pp. 74-88, esp. p. 77.

72 Cf. "State and revolut ion in Tudor and Stuart England" , en Commu-

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INTRODUCCIÓN 61

Pero el feudalismo no se ha desarrollado simplemente como
una categoría residual. Desde los primeros tiempos posmar-
xistas se efectuaron intentos de caracterizar como una espe-
cie de protofeudalismo o feudalismo primitivo a la primera
forma general —aunque no necesariamente universal— de
sociedad de clases surgida de la desintegración del comunis-
mo primitivo.73 (Esta transición directa del comunismo pri-
mitivo al feudalismo ha sido, por supuesto, proporcionada
por Marx y Engels.) Se sugiere que, fuera de este protofeuda-
lismo, se desarrollan otras diversas formaciones, incluyen-
do el feudalismo desarrollado del tipo europeo (y japonés).
Por otro lado, siempre se admitió una regresión al feudalis-
mo a partir de otras formaciones que, siendo potencialmente
menos progresivas, son en realidad de más alto desarrollo
—como en el paso del Imperio romano a los reinos teutóni-
cos tribales. Owen Lattimore llega al extremo de "sugerir
que pensemos, experimentalmente, en términos de feudalis-
mo evolucionista y regresivo (o involucionista)", y también
nos pide que tengamos en cuenta la posibilidad de una feu-
dalización temporaria de las sociedades tribales en acción
recíproca con otras más desarrolladas.74

El resultado final de toda esta variedad de tendencias ha
sido poner en circulación una vasta categoría de "feudalis-
mo", que abarca los continentes y los siglos, y comprende
desde, digamos, los emiratos del norte de Nigeria hasta la
Francia de 1788, desde la tendencias visibles en la sociedad
azteca en vísperas de la conquista española hasta la Rusia
zarista en el siglo XIX. En realidad, es probable que todos
estos casos puedan ser colocados bajo una única clasifica-
ción general de este carácter, y que esto tenga valor analíti-
co. Al mismo tiempo, es claro que, sin una buena medida de
subclasificaciones y de análisis de subtipos y de etapas his-

nist Review, jul io de 1948. Sin embargo, esta opinión siempre tuvo sus críti-
cos, especialmente J.J. Kuczynski (Geschichte der Lage der Arbeiter unter
dem Kapitalismus, vol. 22, cap. 1-2).

73 Cf. Bogdanov, Short course of economic science, 1897, revisado en
1919 (Londres, 1927) [en esp., Principios de economía política, México, Pav-
lov, s/f.], y en forma más elaborada, K.A. Wit t foge l , Geschichte der biirger-
lichen Gesellschaft, Viena, 1924.

74 O. Latt imore, "Feudalisnt in history", en Past and Present, 12, 1957.

Jesús

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118 KARL MARX

allá de la circulación y la circulación más allá de la produc-
ción. El ciclo del capital —la circulación puesta como circu-
lación del capital— abarca ambos momentos. En él, la pro-
ducción aparece como punto final e inicial de la circulación
y viceversa. La autonomía de la circulación se ha rebajado
a una mera apariencia, al igual que el estar-más-allá de la
producción.

NOTAS

' Las notas incorporadas a esta secc ión de las " f o r m a s que preceden
a la p roducc ión cap i ta l i s ta " no agotan, ni m u c h o menos, las fuentes direc-
tas e indirectas que ut i l iza M a r x . La redacc ión del IMEL adv ier te que M a r x
había f i chado más de 50 obras en sus cuadernos de lectura y de ex t rac tos
en el curso de los años 1840-1858.

2 Cf. B.G. N i ebuhr , Rómische Geschichle. Erster Theil, zweile, vóllig
umgearbeitete Ausgabe, Ber l ín , 1827, p. 245. Ex t rac tos (de la ed ic ión inglesa
de 1847-1851) en un cuaderno no numerado y sin fecha, pe ro r edac tado ca.
f e b r e r o de 1855 en Londres .

3 Ibid., p. 418.
4 Ibid., pp. 435-436.
5 Ibid.
6 Ibid., pp. 614-615 y las notas 1 224 y 1 225.
7 Ibid., p. 326.
8 Ibid., pp. 328-329.
9 Ibid., p. 330.
10 Ibid., p. 331.
" Ibid., p. 333.
12 Ibid., p. 335.
13 Cf . M. Porc i i Catonis, De re rustica.
14 Cf . M. Tul i i Ciceronis , Epistolarum ad Atticum, v, 21, 10-13; vi, 1,

3-7; 2, 7-10; 3, 5-7.
15 P.-J. Proudhon, Systéme des contradictions économiques ou philoso-

phie de la misére, t. II, Par ís , 1846, p. 265; cf . también K. Marx , Miseria de
la filosofía, Méx ico , S i g l o X X I , 1970, p. 139.

16 Ma rx vo lverá sobre este tema en el manuscr i t o Zur Kritik der poli-
tischen Okonomie de 1861-1863.

17 Cf . B.G. N i ebuhr , op. cit., p. 600.
18 Ibid., pp. 606-620.
19 Ibid., p. 620.
20 Ibid., p. 623.
21 Cf. F.M. Edén, The state of the poor, or, An history of the labouring

classes in England, from the conquest to the present period, Londres , 1797,

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FORMAS QUE PRECEDEN A LA PRODUCCIÓN CAPITALISTA 119

vol. i, pp. 75-76, 79, 82-83, 94-121. Extractos de esta obra se encuentran en
un cuaderno de Engels que Marx pudo util izar en Manchester aproximada-
mente en jul io de 1845, vinculando estos extractos a los suyos de la History
of the middle and working classes, with a popular exposition of the economi-

cal and political principies which have influenced the past and the presen!

condition of the industrious orders, Londres-Dublín-Edimburgo, 3a. ed.,
1833, de J. Wade, del cual cf. las pp. 22-54.

22 A. Smith, An inquiry into the nature and causes of the wealth of na-
tions, with notes from Ricardo, McCulloch, Chalmers, and other eminent po-

litical economists, Londres, nueva edición en cuatro volúmenes, 1843 [ Inves-
tigación sobre la naturaleza y causas de la riquez.a de las naciones, México,
Fondo de Cultura Económica, 1958], y MEGA, I/3, pp. 482-483.

23 Tales desarrol los que, como es lógico, deberían haber sido incorpo-
rados en la sección sobre la competencia y la concentración de los capitales
no f iguran en este manuscrito de 1857-1858.

24 Cf. Glossarium mediae et infimae Latinitatis conditum a Carolo Du-
fresne Domino Du Cange cum supplementis integris Monachorum Ordinis

S. Benedicti D.P. Carpenterii, adelungi, aliorum, suisque digessit G.A.L.

Henschel, París, 1842, Tomus secundus, p. 139 vide supra: "2, Capitale, debi-
tae pecuniae capul". Extractos en el mismo cuaderno no fechado ni numera-
do, cuya redacción es aproximadamete de febrero-marzo de 1858 en Lon-
dres, y que contiene los extractos de Aristóteles, De república. . . y Ethica
Nicomachea.

25 Ibid., p. 139.
26 Ibid., pp. 141-142.
27 A.H. Müller, Die Elemente der Staalkunst, Berlín, 1809, parte I, pp.

226-241. Extractos en un cuaderno no numerado ni fechado, pero cuya re-
dacción es aproximadamente de febrero-marzo de 1858 en Londres.

28 Cf. Glossarium. . ., 2 o . tomo, p. 140, donde se lee: "Capita le vivens,
in legibus Aethelstani: Reddam de meo propr io decimas Deo, tam in vívente
capitali , quam in mortuis fructibus terrae. "

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