Download Mijail Sholojov - Campos Roturados PDF

TitleMijail Sholojov - Campos Roturados
TagsHorses Joseph Stalin Plough Perfume Soviet Union
File Size1.2 MB
Total Pages400
Document Text Contents
Page 1

CAMPOS ROTURADOS


M. Sholojov

Page 2

Versión digital: Partido Comunista Obrero Español


http://www.pcoe.net

Page 200

semanas. Ostrovnov ardía de curiosidad. Incapaz de
resistirla se ocultó en el mismo rincón desde donde Po-
lovtsev había escuchado anteriormente su conversación con
Davídov. Pegando la oreja al delgado tabique, consiguió
atrapar algunas frases sueltas:
Liatievski. —No cabe duda, tiene usted que ponerse en
contacto con Bikadorov... Su Excelencia, naturalmente, le
informará que los planes... situación favorable... ¡Es es-
tupendo!... En la región de Salsk... un tren blindado... en
caso de derrota...
Polovtsev. — ¡Tsss!
Liatievski. — ¿Supongo que no nos oirá nadie?
Polovtsev. —Sin embargo... La más estricta, prudencia para
todo...
Liatievski (aún más bajo, tanto que Ostrovnov pierde el hilo
del discurso). —Derrotas... por supuesto... Afganistán...
Con su ayuda se podrá pasar...
Polotsev. —Pero los fondos... la Guepeú... (Después un
continuo bu-bu-bu-bu-bu-bu...)
Liatievski. —Otra alternativa: pasar la frontera... por
Minsk... Dando la vuelta... Le aseguro que... guardia de
frontera... Nos recibirá, sin duda, en el estado mayor... El
coronel, sé su nombre... Hay un santo y seña. ¡Pero es una
ayuda tan poderosa! Tal protección.... No se trata de sub-
sidio ...
Polovtsev. — ¿Y él qué piensa?
Liatievski. —Estoy seguro de que el general repetirá...
Tengo la orden... de viva voz... utilizando... no dejar escapar
el momento...
Ya no se oyó más que un murmullo. Ostrovnov, que no
había podido sacar nada de estos retazos de conversación,
suspiró y se dirigió a la Dirección del Koljós.
Cuando, acercándose a la antigua casa de Borodín, hubo
recorrido con la vista, según su costumbre, el cartel blanco
fijado sobre la puerta: "Dirección del koljós Stalin de Gre-
miachi", sintió como siempre, una especie de
desdoblamiento...

Page 201

Y después recordó al alférez Liatievski y el tono seguro
de Polovtsev: "Vamos a comenzar pronto".
Irritado contra sí mismo, se dijo: "Pero que se den prisa,
porque si no, yo me desgarraré la piel entre ellos y el koljós,
como un buey sobre el hielo".
Por la noche, Polovtsev ensilló su caballo, metió en las
bolsas de cuero todos sus papeles, se proveyó de víveres y
se despidió. Ostrovnov oyó caracolear bajo las ventanas al
caballo de Polovtsev. El animal, contento de poder estirarse,
hacía resonar el suelo con el repiqueteo seco y alegre de sus
cascos.
El nuevo huésped resultó ser un hombre inquieto y des-
carado como suelen serlo los militares.
Días enteros, siempre alegre y sonriente, se los pasaba
vagando por el patio, traveseando con las mujeres, importu-
nando a la vieja abuela que detestaba el olor del tabaco. An-
daba por la granja, sin miedo de que le viese algún extraño,
hasta tal punto que Ostrovnov se creyó obligado a hacerle
una observación:
—Debía tener usted cuidado... Puede ocurrir cualquier
cosa... A lo mejor viene alguien y le ve, Vuestra Nobleza.
—¿Acaso llevo yo escrito en la frente que soy "Vuestra
Nobleza"
—No, claro que no, pero pueden preguntar quién es usted y
de dónde viene...
—Bueno, patrón, tengo los bolsillos llenos de papelotes.
Y si las cosas se ponen mal, sino me creen, no tengo más
que
sacar este mandato... ¡Con él por todas partes podré pasar!
Diciendo esto sacó de su chaqueta un máuser negro, que
relucía con un brillo mate: sin abandonar su alegre sonrisa,
con aire provocante, clavó en él su ojo inmóvil, medio
escondido en un repliegue de su piel.
El buen humor del audaz alférez desagradaba mucho a
Ostrovnov, sobre todo una noche que, al volver de la direc-
ción del koljós, oyó en el zaguán voces ahogadas, una risa
contenida y ruido de pelea. Encendió una cerilla y vio
brillar en el rincón, detrás del cajón de salvado, el ojo único
de Liatievski; junto a él, estaba su nuera, roja como una
peonía. Toda turbada, se arreglaba las faldas, se colocaba

Page 399

Aún en el zaguán, la nuera que había salido corriendo de la
cocina, le previno en un susurro:
—Padre... hay gente en casa...
—¿Quién?
—Po. Polovtsev y el otro... el tuerto. Han llegado al caer la
noche. Estábamos ordeñando las vacas, mamá y yo... Están
ahí, en el cuarto. Polovtsev viene bebido... El otro no sé...
Vienen tan andrajosos que dan miedo. Los piojos se les
pasean por encima de la ropa.
En el cuarto se oían voces. Liatievski, con una tosecita, decía
mordaz y burlón:
—¡Evidente! ¿Quién es usted, querido señor? ¿Quién es
usted pregunto, excelentísimo señor Polovtsev? Yo voy a de-
círselo, yo... ¿Quiere usted? Aunque no quiera. Es usted un
patriota sin patria, un general sin ejército. Y si estas compa-
raciones le parecen demasiado elevadas y abstractas,
entonces diré.. un mal jugador, sin un ochavo en el bolsillo.
Ostrovnov oyó la voz ahogada de Polovtsev. Sin fuerzas para
sostenerse, se apoyó en la pared, se cogió la cabeza entre las
manos...
El pasado volvía a comenzar.

Page 400

NOTAS:




1. En 1930, el Partido Comunista movilizó veinticinco mil obreros para
que ayudasen a la colectivización agraria.

2. Vestido cosaco
3. Asociación para el cultivo de la tierra en común, sin colectivi-

zación del ganado ni los aperos de labranza. (N. del T.)
4. Bebida fermentada.
5. Hasta la época actual en el Don superior está extendida la creencia de

que si la vaca se come la placenta, no se puede usar su leche 12 días.
6. Juego de palabras, Kvadrat, en ruso, significa cuadrado.
7. Kliment Voroshilov.
8. Especie de compota de peras.
9. En 1930, la jornada de trabajo era generalmente marcada con

un palote en las notas del jefe de brigada.
10. De la palabra rusa schuka, sollo.

Similer Documents